Omeprazol: ¿Lucifer reencarnado en cápsula?

Recientemente, los medios de comunicación daban una noticia inquietante: “El omeprazol se asocia a mayor riesgo de infarto”. Y eso tan solo un año después de que las noticias sobre otro estudio alertasen de que aumentan la probabilidad de padecer anemia y demencia.

Que no cunda el pánico.

Si hasta hace un año era muy frecuente encontrar pacientes que solicitaban “un protector” sin que fuese necesario utilizarlo, diciendo: ¡con todas las pastillas que me tomo, cómo no me voy a tomar protector!. Ahora, en la farmacia además de ver casos a diario de este tipo también los vemos del tipo opuesto; paciente que realmente lo precisa y nos dice “el protector no me lo des, ¿es que me quieres matar? ¿no has visto en la tele que provoca anemia, demencia e infartos cardiacos?. Incluso me han dicho: “el omeprazol dámelo del bueno, no de ese que ha salido en la tele que te dan infartos”

Vamos por partes:

  • El Omeprazol y otros fármacos del mismo grupo (inhibidores de la bomba de protones) están indicados a parte de para otras cosas (enfermedad por reflujo gastroesofágico, la infección por Helicobacter pylori, etc.), para prevenir la gastrolesividad de los AINE (antiinflamatorios no esteroideos), existiendo consenso para recomendarlo solo a pacientes de alto riesgo (mayores de 65, historia previa de úlcera, hemorragia digestiva o perforación gastroduodenal, uso concomitante de otros fármacos gastrolesivos, comorbilidad grave o uso prolongado de AINE a dosis máximas)

Como podéis observar, no dice prevención del daño gástrico por tomar “muchas pastillas”.

  • El estudio mencionado sugiere que el omeprazol podría incrementar el riesgo de padecer un infarto de miocardio, si bien tal cual está diseñado no demuestra la causa-efecto. Por lo tanto, no es concluyente sobre este riesgo, precisándose hacer estudios diseñados para ello antes de modificar la práctica clínica. De momento tendremos que esperar para ver si es verdad o no y que trascendencia tiene.

Hasta la fecha, las Autoridades Sanitarias no han considerado preciso llevar a cabo modificación alguna sobre las indicaciones, advertencias o contraindicaciones de estos fármacos.

 

El médico cuando nos receta un medicamento valora el beneficio que nos puede producir y los riesgos de utilizarlo, específicamente para cada paciente (no hay enfermedades, hay enfermos). Y en función de ello, nos lo receta o no.

Conclusión: dejemos que esa decisión la tome alguien que está formado para ello.

Por cierto, cuando el AINE es ibuprofeno y lo vamos a tomar por nuestra cuenta (siempre que no esté contraindicado para nosotros como automedicación; pregunta a tu farmacéutico) mejor 400 mg y no los 600 que se utilizan tan habitualmente.

Referencias:

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